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EL MAGICO ENCANTO DE LAS VELAS

Posted on 30 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Lo mismo son icono de relax y romanticismo que de la vida y la muerte. Están en todos los ritos, templos y hasta en los cumpleaños, porque de ellas depende que se cumpla un deseo. ¿Qué fuerza esconden esas pequeñas llamas que llevan una eternidad hechizando al hombre?

Ante su luz se han enamorado amantes, se han escrito poemas, iluminado hogares e invocado dioses. Las velas han estado siempre rodeadas de un halo místico que nos atrapa a todos. ¿Quién no ha recurrido alguna vez a ellas para recrear un ambiente especial? Caer en su hechizo es una debilidad que sufre el hombre desde que Prometeo le robó el fuego a Zeus para ofrecérselo a los humanos y, desde entonces, las velas son protagonistas absolutas de nuestros pequeños y grandes rituales.
Con el simple gesto de encender una, iluminamos la oscuridad que rodea nuestras vidas con la energía vital que desprende su luz y que está al alcance de todos, porque para captar esa fuerza no hace falta ser un experto en control mental, meditación o yoga; sólo se necesita tener confianza y dejarse querer por su llama. Pero, ¿por qué las dotamos de tanta fuerza?
El desarrollo de la humanidad siempre ha estado asociado al fuego. Tenerlo o no marcó la diferencia entre vivir o morir. Las primeras civilizaciones lo adoraron y lo temieron. Conocieron su poder destructivo y su encanto. Lo utilizaron para defenderse de sus enemigos, para protegerse del frío, para iluminar y para espantar las tinieblas. Con el tiempo, se halló la manera de conservarlo artificialmente, por ejemplo en forma de velas, de modo que éstas se convirtieron en representaciones del fuego. Y así hasta hoy, que lejos de perder actualidad regresan con fuerza.
Las velas transmiten energía y nos ayudan en la concentración. Al encender una se establece una correspondencia entre su luz y la luz interior de quien la prende.
También se han hecho imprescindibles en la estética del hogar. Su luz convierte zonas corrientes en espacios fascinantes y recrea un ambiente cálido e intimista, lo que las hace imprescindibles en una cena romántica o para evadirse en soledad mientras se contempla el danzante movimiento de su llama con el cuerpo sumergido en un baño aromático; todo un placer para aquellos que no pueden pasar a menudo por un spa.
La alta perfumería también ha caído en su hechizo aplicando en las velas aromas populares o los más exóticos aceites. El sentido del olfato está estrechamente ligado con lo emocional, por lo que disfrutar de la llama de la canela (afrodisíaca), el anís (sosegador)… nos permite revivir momentos relacionados con dichas emociones.
Observar velas encendidas es incluso un arte consagrado en el tiempo llamado licnomancia, un ritual relacionado más con la adivinación, pero que no deja de tener un vínculo con nuestra manera de relajarnos ante esas tintineantes llamas que hacen que nos sintamos como aquellos dioses a los que una vez les arrebatamos el fuego.

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A LOS PIES DEL MAESTRO

Posted on 30 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

A LOS PIES DEL MAESTRO

J. Krishnamurti

Este magnífico escrito de Krishnamurti nos ilustra sobre la actitud y forma de vida de un discípulo en el sendero del esoterismo.
La primera cualidad es el Discernimiento. Se denomina así, generalmente, a la facultad de distinguir entre lo real y lo ilusorio, y la cual guía a los hombres para entrar en el Sendero. Pero también es mucho más que esto, y debe practicarse no tan sólo en los comienzos del Sendero, sino en cada una de sus etapas, diariamente, hasta el fin.
Vosotros entráis en el Sendero porque habéis aprendido que tan sólo en él pueden encontrarse las cosas dignas de ser alcanzadas. Los que no saben esto trabajan para adquirir riqueza y poder, pero esto dura a lo más una vida tan sólo y, por lo tanto, no es real. Hay bienes mayores, reales y perdurables, cuando los hayáis alcanzado, ya no desearéis jamás aquellos otros.
En el mundo hay dos clases de seres: los sabios y los ignorantes. Esta sabiduría es la que nos interesa. La religión que un hombre profese, la raza a que pertenezca, importan poco; lo realmente importante es que los hombres conozcan el plan Divino. Porque el plan de Dios es la evolución. Una vez que el hombre realmente lo reconoce, no puede sino IDENTIFICARSE CON sus designios y trabajar de acuerdo con él, porque es tan glorioso como bello. Así, conociéndolo, permanece al lado de Dios, firme para el bien y resistente contra el mal, trabajando para la evolución y no por egoísmo.
Si está al lado de Dios, está unido a nosotros, y no importa lo mínimo que se llame hindú o budista, cristiano o mahometano, ni que sea indio o inglés, chino o ruso. Los que están al lado de Dios saben por qué están aquí y cuál es su misión, y procuran cumplirla; los demás no saben todavía lo que han de hacer, y así obran a menudo erróneamente e intentan trazarse vías que imaginan placenteras sin comprender que todos somos uno y que, por lo tanto, tan sólo lo que el Uno quiere puede ser verdaderamente agradable para todos. Ellos van en pos de lo irreal, en vez de lo real. Hasta que aprendan a distinguir entre los dos, no se colocarán al lado de Dios, y, para aprenderlo, discernimiento es el primer paso.
Pero, aun después de efectuada la elección, debéis recordar que hay muchas variedades de lo real y lo irreal, y por lo tanto debemos discernir también entre lo justo y lo injusto, lo esencial y lo accesorio, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo altruista.
Aquellos que, deseosos de seguir al Maestro, han resuelto servir a lo justo a toda costa, no hallan dificultad en la elección entre lo justo y lo injusto. Pero el cuerpo es distinto del hombre, y la voluntad del hombre no siempre coincide con el deseo del cuerpo. Cuando vuestro cuerpo desee algo, deteneos a pensar si vosotros realmente lo deseáis. Porque vosotros sois Dios, y queréis únicamente lo que Dios quiere; así, debéis buscar profundamente en vosotros mismos para hallar el Dios interno y escuchar Su voz, que es vuestra voz. No confundáis con vosotros mismos ni vuestro cuerpo físico, ni vuestro cuerpo astral, ni vuestro cuerpo mental, porque cada uno de ellos pretenderá ser el Yo, a fin de obtener lo que desea. Debéis conocerlos todos y reconoceros por su dueño.
Cuando se ha de hacer un trabajo, el cuerpo físico quiere descansar, pasear, comer y beber; y el ignorante se dice a si mismo: “Yo quiero hacer estas cosas y debo hacerlas”. Pero el sabio dice: “Lo que en mi desea no soy yo, y puede esperar”. A menudo, cuando se presenta alguna oportunidad para ayudar a alguien, el cuerpo incita a pensar: “¡Que molestia me causa esto! Dejemos que otro lo haga”. Pero el hombre le replica a su cuerpo: “Tú no me estorbarás para practicar el bien”.
El cuerpo es nuestro animal, el caballo en que cabalgamos. Por lo tanto, debéis tratarlo y cuidarlo bien; no debéis fatigarlo; debéis alimentarlo tan sélo con comidas y bebidas puras, y llevarlo escrupulosamente limpio de la más leve mancha. Porque sin un cuerpo perfectamente limpio y sano no podrías llevar a cabo el arduo trabajo de preparación, ni podrías soportar el esfuerzo incesante. Pero vosotros debéis gobernar constantemente al cuerpo, nunca el cuerpo a vosotros.
El cuerpo astral tiene sus deseos a docenas; él os inclina a la cólera, a la injuria, a la envidia, a la avaricia, a codiciar los bienes ajenos, a sumiros en la depresión. El cuerpo astral quiere todas estas cosas y muchas más, no porque desee perjudicaron, ¡sino porque le gustan las vibraciones intensas así como el cambio constante de ellas. Más vosotros no necesitáis estas cosas, y por esto debéis saber distinguir entre vuestros deseos y los de vuestro cuerpo.
Nuestro cuerpo mental desea pensar orgullosamente que es algo separado de lo demás; pensar dándose mucho valor a si mismo y poco a los otros. Aun cuando lo hayáis apartado de las cosas mundanas, persiste en especular sobre si mismo, en incitaron a pensar en vuestros propios progresos, en vez de pensar en la labor de los Maestros y en ayudar a los demás. Cuando meditéis, tratará de haceros pensar en las diferentes cosas que él desea, en vez de pensar en lo que vosotros queréis. Vosotros no sois esta mente, sino que ella está a vuestro servicio, y así también en este caso es necesario el discernimiento. Debéis vigilar constantemente, so pena de fracaso.
El Ocultismo no tiene compromiso entre lo justo y lo injusto. Debéis hacer a toda costa lo justo; debéis dejar de hacer lo injusto, sin importaron lo que el ignorante piense o diga. Debéis estudiar profundamente las leyes ocultas de la Naturaleza, y cuando las conozcáis, ordenad vuestra vida de acuerdo con ella, empleando siempre la razón y el sentido común.
Debéis saber distinguir lo importante de lo secundario. Firmes como una roca cuando de lo justo y de lo injusto se trate, dad siempre la razón a los demás en cosas de poca importancia. Porque debéis ser siempre amables y cariñosos, razonables y condescendientes; habéis de conceder siempre a los demás la misma libertad que necesitáis para vosotros mismos.
Tratad de ver lo que es más meritorio que hagáis, y recordad que no debéis juzgar las cosas por su aparente grandeza. Es mucho más meritorio hacer una cosa mínima pero útil a la labor del Maestro, que otra de mayor apariencia de las que el mundo llama buenas.
Debéis distinguir no tan sólo entre lo útil y lo inútil, sino entre lo más útil y lo menos útil. Alimentar a un pobre es bueno, útil y noble; pero alimentar su alma es todavía más noble y más útil que alimentar su cuerpo. Cualquier rico puede alimentar el cuerpo de un necesitado, pero tan sólo los sabios pueden alimentar su alma. Si sois sabios, vuestro deber es ayudar a otros en el logro de la sabiduría.
No obstante, por sabios que seáis, tenéis mucho que aprender en este Sendero, y por esto también en él es preciso el discernimiento. Debéis pensar cuidadosamente lo que es mejor que aprendáis. Todo conocimiento es útil, y llegará un día en que lo alcancéis; pero mientras tan sólo poseáis una parte cuidad de que ésa sea la más útil.
Dios es tanto Sabiduría como Amor, y cuanta más sabiduría alcancéis, mejor podréis manifestar a Dios. Estudiad, pues; mas, en primer lugar, estudiad lo que os ayude a ayudar a los otros. Estudias pacientemente, no porque los hombres os llamen sabios, ni aun por tener la dicha de serlo, sino porque tan sólo el sabio puede ayudar sabiamente. Por mucho que deseéis ayudar, si sois ignorantes, podréis hacer más mal que bien.
Debéis saber distinguir lo falso de lo verdadero; debéis aprender a ser verídicos en todas las circunstancias, en pensamiento, en palabra y en obra. Primero en pensamiento; y esto no es fácil, porque en el mundo hay muchos pensamientos falsos, muchas supersticiones tontas, y nadie que esté esclavizado por ellas puede progresar. Así pues, no debéis sostener una idea precisamente porque otros la sostienen, ni porque se haya creído en ella durante siglos, ni porque esté escrita en algún libro que los hombres tengan por sagrado. Debéis pensar acerca de aquel asunto por vosotros mismos, y juzgar si es razonable. Recordad que la opinión de un millar de hombres acerca de algún asunto que desconozcan no tiene ningún valor. Los que piensan hollar el Sendero deben aprender a pensar por si mismos, porque la superstición es uno de los mayores males del mundo, una de las ligaduras de que totalmente debéis desembarazaron.
En lo tocante a los demás, vuestros pensamientos deben ser verídicos; no debéis pensar acerca de nadie lo que no sepáis. No supongáis que los demás están siempre pensando en vosotros.
Si un hombre hace algo que parezca perjudicaron, o dice algo que creáis que se refiere a vosotros, no penséis entonces: “Quiere ofenderme”. Probablemente ni siquiera piensa en vosotros, porque cada alma tiene sus propias tribulaciones y pensamientos, que flotan principalmente alrededor de ella. Si un hombre os habla colérico, no penséis: “Me odia, trata de herirme”. Quizá otra persona o alguna otra cosa lo han contrariado, y porque tropieza eventualmente con vosotros, descarga su cólera en vosotros. El obra imprudentemente, porque toda clase de cólera es prueba de insensatez; pero vosotros no os debéis formar de él un juicio equivocado.
Cuando seáis discípulos del Maestro, podréis poner siempre a tono la pureza de vuestros pensamientos comparándolos con los Suyos. Porque el discípulo es uno con su Maestro, y debe procurar fundir su pensamiento con el Suyo y ver si coinciden. Si no están a tono, su pensamiento no es recto, y debe variarlo inmediatamente, porque los pensamientos del Maestro son perfectos, puesto que él lo sabe todo. Los que todavía no han sido aceptados por él, no pueden hacerlo del todo; pero pueden ayudarse mucho deteniéndose a pensar a menudo: “¿Qué pensaría el Maestro en estas circunstancias?” “¿Qué haría o qué diría el Maestro acerca de esto?” Porque no debéis nunca hacer, decir o pensar lo que no podáis imaginar al Maestro haciéndolo, diciéndolo o pensándolo.
Aun al relatar habéis de ser verídicos, exactos y sin exageración.
Nunca atribuyáis intenciones a otro; tan sólo su Maestro conoce sus pensamientos, y él puede estar obrando por razones de que no tenéis idea. Si oís que dicen algo en contra de alguna persona, no lo repitáis; podría no ser verdad, y aun cuando lo fuese, es caritativo callar. Pensad bien antes de hablar, no sea que incurráis en inexactitudes.
Sed verídicos en la acción; jamás pretendáis ser otro del que sois, porque toda pretensión sirve de impedimento a la pura luz de verdad que debe brillar a través de vosotros como la luz del sol brilla a través de un diáfano cristal.
Debéis distinguir entre el egoísmo y el desinterés; porque el egoísmo se presenta bajo muchas formas, y cuando creáis que al fin lo habéis destruido en algunos de sus aspectos, surge en otro tan fuerte como siempre. Pero gradualmente os irá animando tan por completo el pensamiento de ayudar a los demás, que no habrá lugar ni tiempo para pensar en vosotros mismos.
También debéis distinguir en otro sentido. Aprended a reconocer a Dios en todos los seres y en todas las cosas, prescindiendo del mal que puedan presentar en la superficie. Podéis ayudar a vuestros hermanos por medio de lo que tenéis de común con ellos, esto es, la Vida Divina. Aprended a despertarla y a vivificarla en ellos, así los salvaréis de lo falso.
Hay muchos individuos para quienes la cualidad “Carencia de deseos” es verdaderamente difícil, porque sienten que sus deseos son ellos mismos, y que si desechan sus deseos peculiares, sus gustos y disgustos, dejará de existir su yo. Pero esto les sucede tan sólo a quienes no han visto al Maestro. A la luz de su Santa Presencia se extinguen todos los deseos, menos el de igualarse a El. Sin embargo, antes que gocéis, de la felicidad de encontraros frente a frente con El, podréis alcanzar, si queréis, la “Carencia de deseos”.
El Discernimiento os ha mostrado ya que las cosas que los hombres más desean, como la riqueza y el poder, no tienen valor alguno. Cuando esto no se dice tan sélo, sino que se siente en verdad, cesa todo deseo de ellos.
Así pues, todo eso es sencillo; caer en este error. Si habéis olvidado al yo, no podéis pensar en la hora en que este yo sea libre o qué clase de cielo tendrá. Recordad que todo deseo egoísta ata, por elevado que sea su objeto, y en tanto no os hayáis librado de él no estaréis enteramente preparados para dedicaron a la labor del Maestro.
Cuando desaparezcan todos los deseos que se refieren al yo, todavía puede existir el deseo de ver los resultados de vuestra obra. Si ayudáis a alguien, querréis ver en cuánto lo habéis ayudado; aun tal vez queréis que aquel a quien habéis ayudado, también lo vea y os lo agradezca. Esto es todavía deseo, y, además, falta de confianza.
Cuando hacéis todo el esfuerzo que podéis para ayudar, debe haber un resultado, tanto si podéis verlo como si no; si reconocéis la manera de obrar de la Ley, sabéis que esto es así. Por esto de beis obrar rectamente por amor a lo recto, no con esperanza de recompensa; debéis trabajar por amor al trabajo, no por la esperanza de ver el resultado; debéis entregaros al servicio del mundo, porque lo amáis y no podéis dejar de entregaros a él.
No deseéis poderes psíquicos; ya vendrán cuando el Maestro comprenda que debéis tenerlos. Además, el esforzarse en adquirirlos trae consigo, muy a menudo, gran perturbación; frecuentemente, a su poseedor le descarrían los falaces espíritus de la naturaleza, o se envanece y cree que él no puede caer en error; y el tiempo y el esfuerzo que emplea para alcanzar estos poderes podría emplearlos, de cualquier otro modo, en trabajar para los demás. Los poderes vendrán en el curso del desarrollo; deben venir; y si el Maestro ve que es útil que los tengáis antes, os enseñará a desarrollarlos sin peligro. Hasta entonces, estaréis mejor sin ellos.
Además, debéis precaveros de ciertos pequeños deseos que son comunes en la vida diaria. No deseéis jamás brillar o parecer superior en ningún sentido; no habléis mucho. Es mejor hablar poco; es mejor todavía callar, hasta que estéis seguros de que lo que vais a decir es verdadero, bueno y puede ayudar a otros. Antes de hablar, pensad cuidadosamente si lo que vais a decir posee estas tres cualidades; si no es así, no lo digáis.
Lo mejor es acostumbrarse desde el primer momento a pensar cuidadosamente antes de hablar, porque cuando alcancéis la Iniciación debéis fijaros en cada palabra, no sea que digáis lo que no debe decirse. Mucha habladuría vulgar es insensata y vana; cuando es chismosa, es maligna. Así, acostumbraos a escuchar, mejor que a hablar, no expongáis opiniones, a menos que os las pidan directamente. En resumen, las cualidades son: saber oír, querer y callar; y la última es la más ardua de todas.
Otro común deseo que debéis reprimir severamente es el inmiscuiros en los asuntos de los demás. Lo que otro haga o diga o crea, no es cosa vuestra, y debéis aprender a dejarlo completamente solo. El tiene perfecto derecho al pensamiento, palabra y acción libres, mientras no se meta con otro. Así como vosotros reclamáis la libertad de hacer lo más conveniente, debéis concederle la misma libertad, y cuando la usufructúa no tenéis ningún derecho a ocuparos de él.
Si pensáis que obra equivocadamente, y podéis hallar oportunidad de decirle privadamente y con la mayor delicadeza vuestra opinión, es posible que lo convenzáis; pero hay muchos casos en que, aun de esta manera, la intervención seria impropia. Nunca debéis hablar a una tercera persona acerca del asunto, porque ésta es una acción muy baja.
Si veis un caso de crueldad contra un niño o un animal, vuestro deber es defenderlos. Si estáis encargado de instruir a otra persona, es vuestro deber reprender afectuosamente sus faltas. Excepto en semejantes casos, ocupaos de vuestros propios asuntos y ejercitad la virtud del silencio.
Las seis reglas de conducta que particularmente se requieren, las da el Maestro en este orden:
1. Dominio de la mente.
2. Dominio de la acción.
3. Tolerancia.
4. Alegría.
5. Aspiración única.
6. Confianza.
Se que algunas de estas cualidades se han denominado diferentemente, pero yo hago uso de los nombres que el Maestro mismo les daba al explicármelas
1. DOMINIO DE LA MENTE: La cualidad “Carencia de deseos” nos demuestra que debemos dominar el cuerpo astral; esta otra significa lo mismo con relación al cuerpo mental. Ello implica dominio del temperamento de suerte que no podáis sentir cólera o impaciencia; dominio de la mente, de modo que podáis sosegar y tranquilizar el pensamiento y, por medio de la mente, dominio del sistema nervioso, a fin de que se excite lo menos posible.
Esto último es difícil, porque cuando os preparáis para entrar en el sendero, no podéis evitar que vuestro cuerpo se haga más sensitivo, y así los nervios son perturbados por cualquier choque o sonido, y sienten agudamente cualquier presión; mas debéis hacer lo posible por evitarlo.
Mente tranquila significa también valor para arrastrar sin temor las pruebas y dificultades del Sendero; significa además firmeza para considerar serenamente cuanto os acontezca en la vida cotidiana, y evitar el incesante tedio e inquietud que dimanan de ciertos pormenores de la vida, en los que muchos malgastan la mayor parte del tiempo. El Maestro enseña que a un hombre no le debe importar lo más mínimo cuanto provenga del exterior: tristezas, disgustos, enfermedades, pérdidas; todo esto nada debe significar para él, ni ha de permitir que perturbe la calma de su mente. Estas cosas son resultado de pasadas acciones, y cuando sobrevengan, debéis soportarlas con calma, recordando que todo mal es transitorio, y que vuestro deber es permanecer siempre contentos y serenos. Aquello pertenece a vuestras vidas anteriores, no a ésta; no podéis alterarlo, y, así es inútil preocuparon por ello. Pensad, mejor, lo que hacéis ahora, lo cual determinará los acontecimientos de vuestra próxima vida, pues esto podéis modificarlo.
No cedáis jamás a la tristeza ni a la depresión. La depresión es un mal, porque contamina a otros y torna sus vidas más penosas, a lo cual no tenéis derecho alguno. Por esta razón, si alguna vez os acometen, desechadlas para siempre.
Aun en otro sentido debéis dominar vuestro pensamiento, no le permitáis errar a la ventura. Fijad la atención en lo que estéis haciendo, sea lo que fuere, para que lo hagáis con toda la perfección posible; no acostumbréis vuestra mente a la vagancia; antes bien conservad buenos pensamientos siempre en su fondo, dispuestos a surgir en el momento en que ella esté libre.
Emplead todos los días el poder de vuestro pensamiento en buenos propósitos; convertíos en un poder que trabaje de acuerdo con la evolución. Pensad cada día en alguno de quien sepáis que está triste, que sufre o que necesita ayuda, y enviadle pensamientos de amor.
Apartad vuestra mente del orgullo, porque el orgullo es hijo de la ignorancia. El ignorante cree ser grande, cree que ha hecho esta o aquella gran cosa; el sabio sabe que tan sólo Dios es grande y que sólo El es el hacedor de todas las cosas buenas y perfectas.
2. DOMINIO DE LA ACCION: Si vuestra mente es tal como debe ser, se perturbará muy poco con vuestra acción. Recordad que para ayudar a la Humanidad, el pensamiento debe convertirse en acción.
En esta labor no caben tibiezas, sino una constante actividad. Pero debéis cumplir vuestro propio deber, no el de los demás, a no ser con su permiso y con el fin de ayudarlos. Dejad que cada cual cumpla su propio deber, a su modo peculiar; estad siempre dispuestos a ofrecer vuestro apoyo cuando sea necesario, pero nunca os entrometáis. Porque, para algunas personas, la cosa más difícil del mundo es aprender a cumplir sus propios deberes, y precisamente esto es lo que vosotros debéis hacer.
Aunque tratéis de realizar una labor más elevada, no por ello debéis olvidar vuestros deberes ordinarios, pues hasta que éstos no queden satisfechos, no estaréis en libertad para prestar otros servicios. No os comprometáis a nuevos deberes mundanos; mas debéis cumplir perfectamente aquellos de que estéis encargados, esto es, todos aquellos deberes que reconozcáis como evidentes y razonables, no deberes imaginarios que otros traten de imponeros. Si queréis servirles a Ellos, debéis cumplir vuestros deberes ordinarios mejor y no peor que los demás; porque haciendo esto también Les servís.
3. TOLERANCIA: Debéis sentir perfecta tolerancia hacia todos y un sincero interés por las creencias de los que profesan otras religiones, tanto como por la que profesáis. Porque la religión de los otros es un sendero que conduce a lo más elevado, lo mismo que la vuestra. Para ayudar a todos, debéis comprenderlos.
Más, para alcanzar esta perfecta tolerancia, debéis libraros antes del fanatismo y de la superstición. Debéis saber que no hay ceremonias necesarias; de otro modo os considerarías algo mejores que los que no las practican. Sin embargo, no debéis vituperar a los que aun las necesitan. Dejadles hacer su voluntad; pero ellos no deben meterse con vosotros que sabéis la verdad, ni deben tratar de imponeros aquello que habéis trascendido. Sed indulgentes y bondadosos en todo.
Ahora que vuestros ojos están abiertos, quizás os parezcan absurdas algunas de vuestras antiguas creencias y ceremonias; tal vez lo sean en realidad. Pero, aunque ya no toméis parte en ellas, respetadlas por consideración a aquellas buenas almas para quienes todavía tienen importancia. Ellas tienen su lugar y su utilidad, como la falsilla le sirve a un niño para escribir derecho, hasta que aprende a escribir mejor y con mayor igualdad sin ella. Hubo un tiempo en que las necesitasteis, pero ya pasó aquel tiempo.
Un gran instructor dijo: “Cuando yo era niño hablaba, comprendía y pensaba como niño; pero ya hombre, di de lado las niñerías”.
Quien haya olvidado su infancia y perdido la simpatía por los niños no puede enseñarles ni ayudarles. Así, sed bondadosos, amables, tolerantes con todos los hombres sin distinción, sean budistas o indús, jainistas o judíos, cristianos o musulmanes.
4. ALEGRIA: Debéis sobrellevar alegremente vuestro karma, cualquiera que sea, aceptando como un honor que el sufrimiento caiga sobre vosotros, porque esto demuestra que los Señores del Karma os consideran dignos de ayuda. Por muy penoso que resulte, agradeced que no sea peor. Recordad que podréis servir muy poco para la labor del Maestro, mientras vuestro mal karma no se extinga y quedéis libres. Al ofreceros a El, habéis pedido que se acelerase vuestro karma, y así, en una o dos vidas haréis lo que de otro modo hubiérais debido hacer en ciento. Pero a fin de obtener el mejor resultado, debéis sobrellevarlo alegremente.
Todavía hay otro aspecto. Debéis desechar toda idea de posesión. El Karma puede arrebataron las cosas que más queráis y hasta a las personas que más améis. Aun entonces debéis permanecer alegres, dispuestos a separaron de todo. A menudo el Maestro necesita verter Su fuerza sobre otros por medio de Su discípulo e incondicional servidor; y si éste cayese en la depresión no podría El realizarlo. Así, la alegría debe ser vuestra norma.
5. ASPIRACION UNICA: El objetivo que debéis tener a la vista es realizar la obra del Maestro. No debéis jamás olvidarla, cualesquiera que sean las ocupaciones que os salgan al paso, y ninguna otra labor puede interponerse en vuestro camino, porque toda la que sea fecunda y desinteresada es labor del Maestro, y debéis ejecutarla por amor a El. Además, debéis poner toda vuestra atención en cada parte de la misma, para que la hagáis lo más perfecta posible. El mismo Instructor dijo también: “Sea lo que fuere que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Pensad cómo ejecutaríais una obra si supieseis que el Maestro ha de venir a verla; así debéis realizar toda labor”. Los más conscientes sabrán mejor lo que este versículo significa. Y hay otro semejante y mucho más antiguo: “Esfuérzate tanto como puedas en cumplir cualquier cosa que se te presente.”
Aspiración única significa también que nada deberá jamás desviaron, ni siquiera por un momento, del sendero en que habéis entrado. Ni tentaciones, ni placeres terrenales, ni mundanos afectos deberán nunca apartaron de él. Porque vosotros mismos debéis identificaron con el Sendero, el cual ha de formar parte de vuestra naturaleza, de tal modo que lo sigáis sin necesidad de pensar en él ni en la posibilidad de abandonarlo. Vosotros, la Mónada, lo habrá decidido; desprenderos de él equivaldría a desprenderos de vosotros mismos.
6. CONFIANZA: Debéis confiar en vuestro Maestro; debéis confiar en vosotros mismos. Si ya habéis visto al Maestro, confiaréis del todo en El, a través de vidas y muertes, Si aún no Lo habéis visto, debéis tratar de imaginároslo y confiar en El, porque si no lo hiciereis, no podrá El, ayudaros. Sin completa confianza no puede establecerse la perfecta corriente de amor y de poder.
Debéis tener confianza en vosotros mismos. ¿Decís que os conocéis; bien a vosotros mismos? Si tal creéis, no os conocéis; tan sólo conocéis la débil corteza externa que con frecuencia cae en el cieno. Vosotros, vuestro Yo real, es una chispa del propio Fuego Divino; y como Dios, que es omnipotente, está en vosotros, nada hay que no podáis hacer si queréis. Decíos: “Lo que hizo un hombre, otro hombre puede hacerlo. Yo soy un ser humano, más aún, soy Dios en el hombre: puedo y quiero hacerlo”. Porque vuestra voluntad debe ser cual acero templado, si queréis hallar el Sendero.
El Amor es la cualidad más importante, porque cuando es bastante fuerte en un hombre, lo estimula a revestirse de todas las demás, que sin ella nunca serian suficientes. Suele definirse el amor como un intenso deseo de unión con Dios y de liberación de la rueda de nacimientos y muertes. Pero este concepto del amor suena a egoísta e implica sólo una parte de su significado. El amor es más que deseo; es voluntad, resolución, determinación. Para producir este resultado, la resolución debe llenar nuestra naturaleza entera, hasta el Punto de no dejar lugar para ningún otro sentimiento. Es, sin duda, la voluntad de ser uno con Dios, no para escapar del sufrimiento y de la fatiga, sino a fin de que, en razón de vuestro amor profundo hacia El podáis obrar con El y como El obra.
Pues siendo Dios Amor, si queréis llegar a ser uno con El, debéis también estar poseídos de amor y perfecto altruismo.
En la vida diaria, esto significa dos cosas: primera, que procuréis cuidadosamente no causar daño a ningún ser viviente; segunda, que siempre estéis alerta por si se presenta la oportunidad de ayudar.
Primero, no dañar. Hay tres faltas que causan en el mundo mayores males que todos los demás: maledicencia, crueldad y superstición, porque son Pecados contra el amor. Si el hombre quiere henchir su corazón de amor divino, ha de vigilarlos y combatirlos constantemente.
Veamos los efectos de la maledicencia: Comienza con el mal pensamiento, y esto en si mismo es ya un crimen. Porque en todas las personas y en todas las cosas existe el bien y el mal. A cualquiera de estos podemos prestarle fuerza pensando en él, y por este medio ayudar o estorbar la evolución; podemos hacer la voluntad del Logos o trabajar en contra de ella.
Si pensáis mal de otro, cometéis tres iniquidades a un tiempo:
1) Llenáis el ambiente que os rodea de malos pensamientos en vez de buenos, y así aumentáis las tristezas del mundo.
2) Si en el ser en quien pensáis existe el mal que le atribuís lo vigorizáis y alimentáis; y así, hacéis peor a vuestro hermano en vez de hacerlo mejor. Pero si generalmente el mal no existe en él y tan solo lo habéis imaginado, entonces vuestro maligno pensamiento tienta a vuestro hermano y lo induce a obrar mal, porque, si no es todavía perfecto, podáis convertirlo en aquello que de él habéis pensado.
3) Nutrís vuestra propia mente de malos en vez de buenos pensamientos y así impedís vuestro propio desarrollo y os hacéis, a los Ojos de quienes pueden ver, un objeto feo y repulsivo, en vez de bello y amable.
No contento con hacerse todo este daño y hacerlo su víctima, el maldiciente procura con todas sus fuerzas que los demás participen de su crimen. Les expone con vehemencia su chisme, con la esperanza de que lo crean y entonces los convencidos cooperan con el, enviando malos pensamientos al pobre paciente. Y esto continúa día tras día, y no lo hace sólo una persona, sino miles. ¿Veis ahora cuán bajo, cuán terrible es esta falta? Procurad evitarle en absoluto. No habléis jamás mal de nadie, negaos a escuchar a quien os hable mal de otro, y decidle, afectuosamente: “Tal vez eso no sea verdad, y, aunque lo fuese, es mejor no hablar de ello”.
En cuanto a la crueldad, ésta es de dos clases: intencionada y sin intención.
La crueldad intencionada consiste en causar, a propósito, dolor a otros seres vivientes, y ésta es la falta más grave de todas: obra de diablo más bien que de hombre. Diréis que ningún hombre puede hacer una cosa semejante, pero precisamente los hombres la han hecho muy a menudo y aún la están haciendo cada día. Los inquisidores la practicaron, y también muchas gentes religiosas en nombre de su religión; los vivisectores, así como habitualmente algunos maestros de escuela. Todas estas personas tratan de excusar su brutalidad con la costumbre, pero un crimen no deja de serlo porque muchos hombres lo cometan. Karma no tiene en cuenta las costumbres y el karma de la crueldad es el más terrible. En la India, al menos no puede haber excusa para tales costumbres, porque todos conocen el deber de no causar mal a nadie. El destino de los crueles cae también sobre aquellos que se dedican intencionadamente s matar a las criaturas de Dios, y llaman a esto deporte.
Ya sé que tales cosas no las efectuáis vosotros, y por amor de Dios hablaréis claramente contra ellas cuando la oportunidad se os presente. Pero también hay crueldad en las palabras como en los actos, y una persona que diga una palabra con intención de herir a otra es culpable de este crimen. Esto tampoco lo haréis vosotros, pero algunas veces una palabra dicha al descuido hace tanto daño como una maliciosa. Así pues, debéis estar siempre en guardia contra la crueldad no intencionada.
En general, ello procede de la irreflexión. Hay hombres tan poseídos de la ambición y de la avaricia, que ni siquiera se dan cuenta del sufrimiento que causan a los demás pagándoles poco, o haciendo pasar hambre a su mujer e hijos. Otros, pensando tan sólo en su codicia, se preocupan poco de los cuerpos y de las almas, a quienes arruinan por satisfacerla. Para librarse de unos cuantos minutos de molestia, un hombre deja de pagar a sus obreros el día que les corresponde, sin acordarse de las dificultades que este hecho les reportara. ¡Tanto sufrimiento se causa por descuido, por olvidar cómo una acción ha de afectar a los demás!… Pero Karma nunca olvida, y no tiene en cuenta que los hombres olviden los hechos.
Si deseáis entrar en el Sendero, debéis pensar en las consecuencias de vuestros actos, para que no seáis culpables de crueldad irreflexiva.
La superstición es otro mal tremendo, que ha causado grandes y terribles crueldades. Las personas esclavas de ella menosprecian a la que saben más, y tratan de obligarlas a hacer lo que ellas hacen.
Pensad en la horrorosa matanza debida a la superstición de sacrificar a los animales y al todavía más terrible prejuicio de que el hombre necesita alimentarse de carnes. Pensad en el trato a que la superstición ha dado motivo con respecto a las clases oprimidas del mundo, y ved como esta mala tendencia puede engendrar una despiadada inconsideración, aún entre los que conocen el deber de la fraternidad.
Los hombres han cometido muchos crímenes en nombre del Dios de Amor, movidos por la pesadilla de la superstición; cuidad mucho de que no quede en vosotros ni el más leve vestigio de ella.
Debéis evitar estos tres grandes delitos, porque son fatales a todo progreso, por ser pecados contra el amor. Pero no tan sólo estáis obligados a refrenaron de este modo ante el mal, sino que habéis de ser activos para el bien. El intenso deseo de servir ha de llegar al máximo, hasta el punto de estar siempre a la mira para aplicarlo alrededor de vosotros no tan sólo a las personas, sino a los animales y a las plantas. Debéis prestar vuestro servicio hasta en las pequeñas cosas de la vida diaria, de modo que, acostumbrándoos a ello, no podáis sustraeros, cuando se presente la oportunidad de hacer cosas de mayor importancia. Pues si deseáis llegar a ser uno con Dios, que no sea para vuestro propio beneficio, sino para convertiros en canal por donde fluya Su amor para alcanzar a vuestros semejantes.
El que está en el Sendero no vive para si mismo, sino para los demás; se olvida de él para poder servirlos. Es a manera de pluma en manos de Dios, por la que fluye su pensamiento y tiene expresión aquí abajo, lo que no podría suceder sin ella. Es a manera de un canal de fuego viviente que derrama sobre el mundo el Divino Amor que llena su corazón.
La sabiduría que os capacita para ayudar, la voluntad que dirige la sabiduría, el amor que inspira la voluntad, éstas son vuestras cualidades.
Voluntad, Sabiduría y Amor son los tres aspectos del Logos; y vosotros, que deseáis alistaron para servirlo, debéis, hacer gala de ellos en el mundo.
Quien la palabra del Maestro anhele,
De sus mandatos póngase en escucha
Entre el fragor de la terrena lucha,
Y la escondida Luz atento cele.
Sobre el inquieto y mundanal gentío,
Del Maestro atisbe la señal más leve,
Y oiga el susurro que Su vos eleve
Del mundo entre el rugiente griterío.

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Posted on 30 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

El decreto es la palabra, es toda expresión liberada a través de la boca y también escrita, aunque la que más poder tiene es la hablada y toda expresión utilizada de esta manera sale cargada de energía, cada palabra de toda oración o frase sale calificada con la energía que cada quien le ponga en sentimiento.

A cada ser humano le llega la energía directa de Dios de forma cristalina y prístina, entrando por la coronilla de la cabeza y expandiéndose a través de todos los chakras por el resto del cuerpo. Esta es la energía que utilizamos para pensar, amar y que usamos en forma inconsciente para el funcionamiento de nuestro cuerpo físico.

Cuando pensamos utilizamos de esta energía y con ella creamos ideas constructivas o destructivas. Cuando manifestamos amor también utilizamos de esta energía, pero cuando abrimos la boca para expresarnos tomamos de esta enegía y la expulsamos afuera calificada con sentimientos positivos o negativos.

Cuando las palabras salen con sentimientos de odio, rencor, lujuria, necedad, burla, crítica, etc,, se está tomando la energía pura de Dios y se le está poniendo colores oscuros o mejor dicho se están ensuciando los colores prístinos del arco iris de cada electrón divino, quedando convertidos en grandes masas de energía grisácea llamasda egregores. Imaginnese a estas grandes masas grisáceas como los monstruos de las películas de ciencia ficción. Pues éstos monstruos son sus lindas mascotas, les pertenecen y siempre van a sus dueños dándole grandes problemas traducidos en enfermedades y todo tipo de problemas.

Por algo Jésus dijo que el hombre muere no tanto por lo que le entra por la boca sino por lo que sale de ella, o sea por lo que expresa verbalmente. El verbo se hace carne. La palabra es un decreto cargado de energía y como tal se manifiesta.

Usted decide si sus decretos o manifestaciones verbales continúan cargadas de energía divina, para que Ángeles y guías superiores no encuentren barreras que los separen o si se rodea de mascotas monstruosas que con gusto les darán todo su servicio.

Conociendo esto entonces ¿por qué no utilizamos la palabra para decretar cosas positivas en nuestro propio beneficio y en el de los demás?
Mirador Espiritual

Por ejemplo se puede repetir a propósito y con conocimiento de causa las siguientes afirmaciones:

Yo soy mi estado perfecto de salud.

Yo soy la inteligencia y el amor divino actuando en todo momento en el día de hoy.

Yo soy mi suministro diario cubriendo todas mis necesidades.

Para tí con el cariño de siempre
Un abrazooo de luz para tu alma.
Criztal

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DESEO PERDONAR

Posted on 28 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Cada ser en la tierra es un ser de luz en un cuerpo físico, que posiblemente ha olvidado su grandeza, que también ha sufrido como tu y por eso a veces entrega sufrimiento a otros. Cuando te hacen daño, no es el ser de luz del otro el que te hiere, es su parte lastimada. Por esto, no te enganches con el dolor del otro, no juegues su juego de dolor y tampoco permitas ser parte de situaciones conflictivas. Brinda amor a los otros pero sobre todo regálate amor a ti mismo. Cuando tú te respetas el otro te respeta, y cuando tú te amas solo esperas recibir lo mejor del Universo.
Cuando no has perdonado te sigues sintiendo victima de alguien mas, sigues tomando de forma personal lo que te sucedió, desconoces las leyes del Karma y posiblemente todavía no has entendido la lección de lo sucedido.
Cuando no has perdonado tu niño herido, continúa viviendo como si la situación estuviera sucediendo todavía, en el presente. Para perdonar definitivamente es necesario ir más allá de las palabras, y entrar en tu mundo interno para saber que es REALMENTE LO QUE TE DUELE. Para saberlo, debes contactarte con tu niño herido. Basta con ir a tu silencio interior, imaginar que frente a ti, está tu parte que todavía es un niño y que necesita sanación. Si les comunicas a tus Ángeles el deseo de comunicarte con tu niño interior, seguramente te van guiar.

Has perdonado cuando realmente has entendido que:

· Todo lo que te sucede es un entrenamiento para tu vida y para tu misión, a veces los dolores o los experiencias nos sirven para entender cosas y las personas que nos hacen daño son solo ”los maestros designados” desde el espíritu, para proporcionarnos este entrenamiento. Una persona que ha elegido una vida ayudando a otros, normalmente ha tenido experiencias duras y ha salido de ellas para poder servir a los demás por que “nadie puede ayudar a pasar a otros por el fuego, si el mismo no ha pasado por el”. Todo sucede por algo….Una pareja maltratadora es el maestro que te enseña a respetarte, valorarte, quererte y a rodearte solo de personas amorosas. El amigo que se va puede estarte enseñando el desapego, el no depender de nadie, y a amar sin retener…y créanlo o no, la vida está llena de “adioses”. Si repetidamente te maltratan o abusan de ti, seguramente necesitas aprender a poner límites y si la situación se sigue repitiendo es por que no has aprendido la lección aun y hasta que no la aprendas y hagas los correctivos, la situación va a continuar.

· Perdonaste cuando dejas de tomar las cosas personalmente, entiendes que lo que te sucedió no fue contra ti como si el universo, o esa persona te odiara. Realmente las personas no nos odian, solamente que nosotros les recordamos esos miedos que tienen guardados. Cuando alguien te maltrata solo está sacando el dolor que tiene adentro y lo puede hacer contigo y con otros más. No es específicamente contra ti y si lo fuera, tu solo le estas recordando algo. Un padre que abandona, esta vacío por dentro, no puede dar mas en ese momento, pero con sus actos te enseña a que aprendas a valorarte por encima de las acciones de los demás, te enseña que por encima de ese padre terrestre tienes un padre y un madre que jamás te han abandonado y se llama Dios, tu padre-madre incondicional, amoroso y siempre presente.
· La práctica de las regresiones a otras vidas nos ha enseñado que nosotros no hemos sido siempre conscientes de nuestros actos. En otras vidas hemos estado en la oscuridad, pudimos haber robado, engañado, asesinado. Hemos sido padres que abandonan o personas que juzgan. Pudimos haber sido duros con otros, egoístas, maltratar a las mujeres o burlarnos de los hombres. El caso es que en esta vida podemos estar cerrando el circulo de algo que iniciamos en el pasado – a veces no necesariamente en otras vidas- necesitamos vivir la otra cara de la moneda para entender lo que se siente. Si alguna vez engañaste a alguien, posiblemente tu espíritu elija ser engañado esta ves, para sentir que se siente, y así elegir el camino que deseas tomar. No es castigo, no es Dios dándote una lección, es tu propio espíritu experimentando, creciendo y evolucionando hacia el amor y hacia un estado superior de consciencia.

Recuerda….la cosas no son lo que parecen, para perdonar pregúntate no como una victima, sino como un estudiante de la vida ¿Cuál es la lección para mi en todo esto? Y luego, solo regálate unos momentos para empezar a ver a esa persona como un maestro que te regala una lección. Trata de comprender la lección, pero si todavía no lo comprendes, ten la seguridad que algún día lo harás y tus Ángeles- si se lo pides- te ayudaran en ese proceso. Cuando logres ver a esa persona como un maestro, visita a tu niño interior y cuéntale que es tiempo de perdonar, ayúdale a soltar, de dejar ir, sientan juntos la lección aprendida y acógelo para que el o ella sienta que ahora TODO ESTA BIEN.

¿Y como sabrás que has perdonado? Por que cuando recuerdes la situación ya no la experimentarás con dolor o con miedo. Solo veras en ella un aprendizaje para tu existencia.
También podrías hablarle a la persona que te ha “causado” el sufrimiento. Háblale físicamente o si lo deseas, hazlo en tu mente y dile:
Se que no fuiste tu quien me causo daño, sino tu parte herida, tu propio sufrimiento y tu inconsciencia…
Me has causado daño por que a ti también te han causado daño
Y te perdono, de corazón, te perdono y dejo ir de mi alma y de mi corazón este dolor, que ya no es mas un dolor
A cambio también te pido perdón por si alguna vez de forma consciente o inconsciente te he lastimado…….

Perdonar también es aceptar al otro tal como es y entender que tal vez el otro no va a cambiar, que eres tu quien debe cambiar y poner limites, TAL VEZ retirarte, aprender a tolerar o simplemente amar incondicionalmente. Suelta las expectativas frente a los demás, las personas no siempre actúan como tú lo esperas. A veces eres tu quien debe dar el paso, no esperes que el otro te pida perdón, tal vez eres tu quien deba regalárselo. Eres tú el responsable de tu paz, de tu felicidad y de tu amor.

Se dice que en el mundo espiritual, en dimensiones mas elevadas, no existe el perdón …existe la COMPRENSION, cuando entiendes todo lo sucedido, cuando comprendes, sabes que ya no necesitas perdonar.
Bendiciones.

Asume tu grandeza, asume tu fuerza, Tú eres el Amor, Tú eres la Luz, Tu eres DIOS EN ACCIÓN.

Para tí con el cariño de siempre
Criztal

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POTENCIAL DE TRANSFORMACION

Posted on 27 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Las diferentes filosofías orientales (budistas, tibetanas, coreanas, hinduistas, etc.) con sus variaciones específicas, nos hacen una invitación universal: Conjuntar el ser y el cuerpo a través del contacto con las sensaciones físicas y emocionales. Así como los sueños son la vía regia al inconsciente según Freud, la meditación es la vía regia para conseguir esta conexión entre ser y cuerpo. Entre emociones, mente, espíritu y cuerpo.
Todo esto lo aprendí durante un retiro al que asistí en días pasados, cuando finalmente y gracias a una coyuntura, tuve 3 días completos para mi sola y la oportunidad de aprovecharlos aceptando una invitación a practicar yoga y meditación en algún lugar de mi Estado.
La búsqueda fundamental al iniciarse en la meditación, no es poner la mente en blanco o vaciarla de pensamientos o entrar en una especie de trance hipnótico como muchos podríamos pensar.
La búsqueda es aprender a HABITAR EL MOMENTO PRESENTE. Habitar como sinónimo de estar totalmente, con nuestro cuerpo, con nuestros sentidos, con nuestra imaginación, con nuestra energía emocional en ese preciso momento. No es por tanto sólo la capacidad de estar atento o concentrado, porque sería reducir la meditación a la atención o a la concentración.
Es mucho más. Es una experiencia fluida sensorial, en la que tal cual, se fluye, se escucha, se siente, mientras se está inmóvil (hay otros tipos de meditación que incluyen movimiento) sin definiciones ni conceptos, sumergidos muchos más en las operaciones del hemisferio derecho del cerebro que no están asociadas a lo estrictamente racional. El motor fundamental de la meditación surge de la curiosidad y el interés. Dice Kavindu, el maestro que me abrió la puerta a la meditación, que la entrada al momento presente es invariablemente aburrido y quizá por ello nos resistimos tanto a enfrentarla.
¿Por qué es aburrido el momento presente? ¿Qué es lo que se observa, lo que se siente, lo que se registra? Al principio, muy poco. Sonidos, temperaturas, sensaciones corporales, sensaciones emocionales de placer y displacer. El presente es aburrido. Dejar de habitar en él para entrar al pasado o al futuro, es mucho más emocionante y dramático. En el pasado, hicimos cosas, sentimos, sufrimos, nos preocupamos, disfrutamos, nos arrepentimos. O lamentamos nuestro apego por aquello que fue pero ya no es. Al pensar en el futuro y no en el momento presente, nos fugamos a nuestra larga lista de deseos, pero también de miedos, expectativas por cumplir, cuentas por pagar, deudas que nos hacen sufrir, escenarios que visualizamos cuidadosamente con la convicción de que cuando lleguemos ahí, seremos realmente felices.
Y tal vez se preguntarán ¿para qué nos serviría aprender a habitar el momento presente o cuáles son los beneficios de habitarlo? La respuesta, créanlo o no, es contundente: Sólo viviendo en el momento presente, es posible y alcanzable la calma, la compasión y la claridad.
La calma permite la aparición de neurotransmisores como epinefrina, serotonina, norepinefrina, que producen sensaciones de descanso y relajamiento. Esa calma hace posible la compasión hacia nosotros mismos para vernos con cariño, para tenernos paciencia y tolerancia y para hacer lo mismo con los demás. Con TODOS los demás, familia, amigos, pareja, vecinos, compatriotas.
La calma es la única cualidad mental y emocional que nos permite dejar de defendernos y dejar de sentir la necesidad de atacar a los otros. Y la claridad, mental, emocional y física, el quedarse SIN NUDOS, surge de dejar de mezclar pasado, presente, futuro en todo momento y poder concentrarse en HABITAR EL MOMENTO PRESENTE. Cuántas veces hemos sentido literal que estamos hechos nudos? Mentales, emocionales, físicos. Si enfocáramos nuestra atención, nuestra energía corporal y emocional solo en este momento, los nudos desaparecerían porque ya no habría tantas energías, tantos pensamientos, tantas preocupaciones mezcladas todas al mismo tiempo.

Las 3 sugerencias básicas para meditar y que por cierto si lo pensamos un momento son aplicables para todo en la vida: No rechazar, no retener y no perseguir.
Si rechazas te quedas sin conocer, porque de inmediato tu mente codifica y califica lo que está frente a ti o en tu mente como bueno, malo, feo, desagradable, tonto, incapaz, etc. Jamás conocerás a tus hijos, a tu pareja, a tus vecinos, si solo sabes rechazar.
No retener quiere decir intentar definir, conceptualizar, rigidizarnos en nuestras ideas, clavarnos en nuestras explicaciones de las cosas, aferrarnos a lo que pensamos, sin darnos cuenta de que nuestras ideas son simples formas de entender algo y que hay muchas formas de entender lo mismo. Mientras más enamorados estemos de nuestras ideas, mayor rigidez tendremos en nuestros paradigmas y menores posibilidades de explorar nuevos caminos, puertas o dimensiones de la existencia.
Finalmente, no perseguir es controlar nuestro deseo de que pase algo tal y como nosotros lo queremos. Las ideas preconcebidas generan acciones preconcebidas. Si algo debe ser como yo lo digo, cierro la puerta a la flexibilidad y me pierdo de la posibilidad de conocer un mundo más vasto que el que mi mente me permite captar.
Estas tres tendencias surgen del miedo, activado en la corteza pre-frontal del cerebro y producen adrenalina y cortisol, asociadas a hipertensión, cansancio extremo, depresión y ansiedad.
HABITAR EL MOMENTO PRESENTE SIN JUZGAR, SIN RECHAZAR, SIN COMBATIR, SIN ARMAR HISTORIAS DE LO QUE NO PASA EN ESTE MOMENTO, MITIGANDO ASÍ EL MIEDO, LA ANGUSTIA Y EL DESEO PUEDE SER UN CAMINO COMPLEMENTARIO PARA EL TRABAJO PSICOTERAPÉUTICO. TERAPIA MÁS MEDITACIÓN HA PROBADO SER EN DIVERSAS INVESTIGACIONES UNA COMBINACIÓN AFORTUNADA Y EFICAZ EN EL TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD, LA DEPRESIÓN Y DE MUCHAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS.

MY CRIZTAL

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MIS PALABRAS

Posted on 24 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

¡MIS PALABRAS!

Y ahora en ti pienso,
tus mensajes como la esperanza
de tener algo en la vida,
el día de hoy.

Me causan alegría,
emoción al saberte mía.
Por momentos, no lo creo.
La razón,
en mi vida
esta experiencia no pasó.

Es nueva, misteriosa,
lo paradójico de un amanecer
en un atardecer,
la intimidad en plenitud.

Lo que me haces sentir,
te lo digo,
como un pozo que derrama
y te cubre toda.

Por eso mi pasión,
visual y táctil,
de mirarte completamente toda,
de acariciar hasta el último sitio
de tu cuerpo.

Flotar mi piel
de cualquier parte del cuerpo
con el tuyo.

Algo que completa
y hace que me sienta bien,
es tu respuesta absoluta
a todo lo que hablo y hago.

Nada queda por un lado
o fuera de donde debe quedar.
¿Te das cuenta lo que digo?
Tu disposición a ser tan mía,
a entregarte completamente,
a permitir que te mire
en cualquier parte,
que te acaricie donde sea
y como sea.

Éstas son mis palabras,
son sólo para ti,
para tu oído,
para que siempre
estén guardadas
en tu corazón.

EL POETA DEL AMOR.
02-04-11.
CABO SAN LUCAS, BCS.
MÉXICO.

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TROCITOS DE CRIZTAL

Posted on 24 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Antes pensaba y luego existía, ahora pienso… y mi ser se ahoga en un mar de dudas, dudas que me hacen replantearme un sinfín de cosas, de sensaciones, de sentimientos de tristezas y alegrías…
No hago más que preguntarme ¿por qué?, el “porqué” cargar con el cruel castigo de querer chillar, bien alto, para que todo el mundo me escuche y saber que soy incapaz de hacerlo por miedo a la ofensa. Por miedo al rechazo, por miedo al miedo.

Amargura incomprendida que me invade el alma, que me lleva a tientas por la vida, envenenada por sentimientos profundos, recientes, excitantes, ocultos, pecaminosos que se esconden en el rincón más profundo de mi corazón, hecho jirones por el paso imparable del tiempo, aburrido por la inesperada rutina, dolorido por pequeños puñales que en él se clavaron tiempo atrás haciéndole cavilar, dejándole heridas que muy poco a poco se diluyen, pero con la certerza de que jamàs desapareceran.

Respiración entre cortada que me alarma de que algo extraño me sucede por dentro del cuerpo, que estremece mis sentidos, a pesar de que yo intento poner todo mi empeño en hacer caso omiso, mirando hacia otro lado, haciendo oídos sordos. Pero vuelven las cuestiones a mi perturbada mente… ¿por qué a mí?, me pregunto, ¿por qué en este momento?

Y hay días que me hundo y no consigo salir de ese agujero que me ciega los sentidos, en el cual, llevo inmersa un par de meses que se hacen eternos ante un sentimiento etéreo y transparente que me tiene las noches en vela.

Y me muerdo los labios de rabia y placer al mismo tiempo. Y me siento impotente ante la razón sin sentido que vivo. No sé qué hacer, a quién acudir. ¿Podré ver la luz algún día y aclararme conmigo misma? Mucho me temo que seguiré viviendo este tormento de pasiones contenidas que me están quemando las entrañas, hace tiempo dormidas en el más frío de los inviernos.

Me conformaré con mis ilusiones que, a veces olvidadas, con mis sueños de media noche, mis canciones, mis fantasias, mis sonrisas perdidas, mis palabras que te escriben cada día, aunque tú ni te des cuenta, aunque ni siquiera me recuerdes….

Mientras, espero que esta maldita soledad, abandone mi cuerpo, se apiade de mi mente y me vuelva bendita. A pesar de haber estado en más de una noche lluviosa dentro mis silencios, en el más ardiente fuego de los submundos de la tierra, en las tinieblas, en el destierro.

Trocitos de mi…

Reacciono, no me rindo.

No hay lluvia que me achique.

Y aunque me amohine por los aguaceros,
la sonrisa nunca me falla.

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Posted on 22 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

La Carta de Dios

Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro, eres fuerte, capaz, inteligente y lleno(a) de dones y talentos. Cuenta tus dones y talentos. Entusiásmate con ellos. Reconócete. Encuéntrate. Acéptate. Anímate. Y piensa que desde este momento puedes cambiar tu vida para bien si te lo propones y te llenas de entusiasmo. Sobre todo, si te das cuenta de toda la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.

Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva vida. No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas. ¿Cómo puedes temer si eres mi milagro?

Estás dotado(a) de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo. Eres único (a) e irrepetible. Nadie es igual a ti. Solo en ti esta aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo y seguir siempre adelante, hasta el fin, simplemente porque eres libre. En ti esta el poder de no atarte a las cosas.

Las cosas no hacen la felicidad. Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyeras con banalidades.

Te di el poder de PENSAR. IMAGINAR. AMAR. CREAR.DETERMINAR.PLANEAR.
REÍR. HABLAR. REZAR…
Y te situé por encima de los ángeles, cuando te di el poder de la elección te di el poder de elegir tu propio destino usando tu voluntad.
¿Qué has hecho de esas tremendas fuerzas que te di? No importa. De hoy en más, olvida tu pasado usando sabiamente ese poder de elección.

Elige amar en lugar de odiar. reír en lugar de llorar.crear en lugar de destruir. alabar en lugar de criticar. perseverar en lugar de renunciar.actuar en lugar de aplazar. crecer en lugar de consumirte. vivir en lugar de morir. bendecir en lugar de blasfemar.
Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida.
Crece cada día un poco más en el optimismo y en la esperanza.
Deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota. Yo estoy a tu lado siempre.

LLÁMAME, BÚSCAME, ACUÉRDATE DE MI.

Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte. Si has de venir hacia mi algún día, que sea hoy en este momento. Cada instante que vivas sin mí, es un instante que pierdes de paz.
Trata de volverte niño, simple,inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para convertirte ante la maravilla de sentirte humano(a).
Porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor.
No te olvides que eres el milagro. Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente,
contagiando esperanza y optimismo sin temor,

PORQUE YO ESTOY A TU LADO HOY Y SIEMPRE!

Para tì con el cariño de siempre
Criztal Fugaz.

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LO BUENO Y LO MALO.

Posted on 22 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Distinguir entre lo bueno y lo malo no siempre es tan fácil; porque casi nunca se aparecen el angelito a la derecha y el diablito a la izquierda. Suele suceder que hacer lo bueno es complicado e implica tomar decisiones un poco incómodas, mientras que hacer lo malo es demasiado fácil y no representa ningún esfuerzo de nuestra parte (es como tener la bola a un metro del marco y que no haya portero)
El hacer lo bueno y lo mano en nuestra vida, es determinante, porque traza el rumbo que vamos a seguir todos los días que nos quedan. Es una decisión diaria.
Existe un refrán que dice: el fin justifica los medios, pero ¿que si esos medios son la estafa, la corrupción, el soborno, la mentira, el robo, la destrucción de documentos; todo eso para obtener estabilidad y estatus social y económico?
No, es mejor ir poco a poco, subiendo etapas profesionales, sufrir caídas y golpes que nos hacen madurar, para que cuando lleguemos a la cima, veamos hacia atrás y digamos: “costó pero al fin llegué”
La diferencia entre lo bueno y lo malo a veces es muy sutil, al punto que parecen ser iguales. La Palabra del Señor hace mucho hincapié en este tema, por ejemplo en el libro de Santiago 4:17 dice: y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
Pero ¿que hacer cuando uno ha escogido el camino equivocado?, ¿hay alguna salida al problema?, claro que si, pero tendrás que ser muy valiente y afrontar las consecuencias con valor y confiar que el Señor te ayudará en todo momento. Si se humillare mi pueblo, sobre el cuál mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 de Crónicas 7:14.
Cada mañana al despertar y por la noche al descansar, agradezco tus bondades a mi vida, por todo lo que me permites disfrutar.
Desconozco su autor

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SI TE HAN FALLADO

Posted on 22 abril, 2011. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Triste es cuando otros te fallan.
Cuando esa gente en quien confiaste y creíste, (tus amigos) te desilusionan, e incluso habla mal de tí.
Desearías poner en evidencia su error.
Sientes odio, tristeza, dolor y desilusión al mismo tiempo. Y al final no sabes qué sentir.
Aunque esto te pase, sigue creyendo en la amistad sincera.
Sigue dando lo mejor de tí a las personas y nunca pagues con la misma moneda.
Si te han fallado, haz lo posible para no fallar.
Si te han desilusionado, sé siempre recto para no cometer el mismo error.
Si te han calumniado, ofrece a Dios esa situación que sea Él quien juzgue, pero no envenenes tu corazón con el deseo de hacer tu justicia.
No importa el error que otros hayan cometido, no te hagas insensible y frío ante las personas quienes te necesiten.
Sigue haciendo el bien, sigue creyendo, sigue ofreciendo lo mejor que tengas y ante todo, deja el juicio en las manos de Dios.
La vida es hermosa y tienes la oportunidad de seguir viviendo.
Sigue adelante tu camino sin ver los tropiezos tuyos y menos los de los demás como obstáculos.
Y no cometas los mismos errores que otros hayan cometido contigo.
Desconozco su autor

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